La manufactura acumula 66.262 puestos menos en dos años y solo tres provincias lograron crecer
Un relevamiento de Politikon Chaco muestra que entre el primer trimestre de 2024 y el de 2026 la industria perdió el 5,2% de su empleo registrado. Santa Cruz, Neuquén y Río Negro fueron las únicas jurisdicciones con saldo positivo, impulsadas por alimentos, maquinaria y minerales no metálicos.
La industria manufacturera (es decir, el conjunto de actividades que transforman materias primas en productos elaborados) cerró el primer trimestre de 2026 con 66.262 empleos registrados menos que en el mismo período de 2024, según un informe de la consultora Politikon Chaco. La contracción equivale al 5,2% del total sectorial y representa casi la mitad (45%) de la pérdida de puestos de trabajo que registró la economía nacional en ese lapso. La cifra confirma un proceso de debilitamiento sostenido del tejido fabril argentino, que en 2024 y 2025 atravesó un ciclo recesivo (período de caída generalizada de la actividad) con impacto directo sobre la nómina de ocupados formales.
Tres provincias en positivo y una amplia mayoría en rojo
De las 24 jurisdicciones del país, solo tres terminaron con saldo favorable en la comparación interanual (respecto del mismo trimestre del año anterior). Santa Cruz sumó 420 nuevos puestos (+11,8%), Neuquén incorporó 1.216 (+9,2%) y Río Negro añadió 1.205 (+7,8%). Entre las tres generaron 2.841 empleos industriales nuevos. En Santa Cruz el crecimiento provino principalmente de la elaboración de alimentos; en Neuquén lideraron las ramas de maquinaria y equipo y de minerales no metálicos (productos como cemento, vidrio y cerámica); en Río Negro, la industria alimenticia también explicó la mayor parte de la suba.
En el resto de las provincias el saldo fue negativo. Las caídas más moderadas correspondieron a Formosa (-1,1%), San Juan (-1,2%) y Entre Ríos (-2,6%). En el extremo opuesto, La Rioja acumuló la mayor pérdida relativa con un 15% menos de puestos, seguida por La Pampa (-12,8%), San Luis (-11,3%) y Misiones (-10,1%).
El Gran Buenos Aires concentra la mayor pérdida en términos absolutos
En valores absolutos, el Gran Buenos Aires concentró la pérdida más grande: 25.623 empleos industriales menos. La Ciudad de Buenos Aires perdió 8.617 y el resto de la provincia bonaerense, 8.064. Estas tres zonas reúnen más del 55% del empleo industrial nacional, por lo que cualquier variación porcentual se traduce en cifras más voluminosas en términos absolutos. En otras palabras, la magnitud del derrumbe en el principal conglomerado fabril del país explica buena parte del retroceso agregado del sector.
“Que una jurisdicción haya ganado participación no implica necesariamente que hayan crecido sus puestos de trabajo, sino que aumentó su peso relativo dentro del empleo sectorial nacional.”Informe de Politikon Chaco
- Santa Cruz: +420 puestos (+11,8%), impulsada por la elaboración de alimentos.
- Neuquén: +1.216 puestos (+9,2%), al frente maquinaria y equipo y minerales no metálicos.
- Río Negro: +1.205 puestos (+7,8%), con alimentos como rubro principal.
- La Rioja: -15%, la peor caída proporcional del país.
- La Pampa: -12,8%; San Luis: -11,3%; Misiones: -10,1%, las siguientes en retroceso.
- Gran Buenos Aires: 25.623 empleos menos; Ciudad de Buenos Aires: -8.617; resto de la provincia de Buenos Aires: -8.064.
Con estos guarismos, la industria manufacturera argentina se ubica en uno de los peores registros de empleo de los últimos años. Las más de 66.000 plazas formales (puestos de trabajo registrados con aportes jubilatorios y obra social) desaparecidas en apenas 24 meses dan cuenta del peso del ajuste sectorial y dejan en evidencia la heterogeneidad del fenómeno: mientras algunos distritos vinculados a la producción hidrocarburífera (es decir, a la extracción de petróleo y gas) y a la alimentación sostienen la demanda de mano de obra fabril, gran parte del interior productivo y el principal cordón industrial del país siguen sin encontrar piso. Para los trabajadores del rubro, la fotografía cierra con un dato concreto: más de 66.000 puestos en juego en todo el territorio nacional, con un horizonte que, por ahora, no muestra señales firmes de reversión.
