Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

La huerta de septiembre se acomoda al jardín y se deja mirar desde la ventana

Antes de meter manos en la tierra, conviene pensar cómo se va a usar el espacio: la combinación de aromáticas, ornamentales y verduras de temporada permite organizar el sector y renovar parte de la vegetación cada año.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 28 d
La huerta de septiembre se acomoda al jardín y se deja mirar desde la ventana

La mañana se levantó con esa luz finita de septiembre, cuando el sol todavía pide permiso para entrar y el aire todavía guarda algo del invierno. Acá abajo, en la provincia, muchos vecinos ya empiezan a asomarse al patio pensando en la huerta de primavera, y la pregunta del momento no es tanto qué sembrar sino cómo hacer para que esa huerta conviva con el resto del jardín sin armar un lío. La idea es simple y a la vez ordenada: integrar alimentos y plantas ornamentales en un mismo espacio, pensando de entrada cuánto crecerá cada especie, dónde caerá el sol y cómo se va a facilitar el riego.

Un diseño que combina lo que dura y lo que se renueva

Antes de elegir semillas o plantines, conviene pensar cómo se va a usar el espacio disponible. Una huerta puede compartir terreno con las plantas ornamentales y formar parte de la vista desde una ventana, de modo que el diseño tiene que contemplar tanto la cosecha como el tamaño que alcanzará cada especie y los sectores que quedarán libres para conectar distintas áreas. Una manera concreta de organizarla es mezclar vegetación que permanece varios años con cultivos que se renuevan cada temporada. Romero, tomillo, orégano y laurel comestible pueden darle continuidad al conjunto, mientras que entre las opciones de siembra de septiembre aparecen tomate, albahaca, berenjena, lechuga y pepino. La posibilidad de incorporar semillas o plantines permite preparar el espacio con ambas alternativas y animarse a empezar de a poco.

Jorge, del barrio Las Heras, lo cuenta mientras revisa una bandeja de plantines en el patio de su casa: "Yo siempre dejo un sector para las aromáticas, que son las que me resuelven todo el año, y el resto lo voy cambiando con la estación. Así no peleo con el espacio y siempre tengo algo fresco para cortar". Su experiencia repite, casi sin querer, lo que recomiendan los manuales: pensar primero el uso y después la plantación.

Sol, agua y altura: las tres claves para decidir la ubicación

  • Las plantas de huerta requieren al menos medio día de exposición solar directa, un dato que en la Argentina se vuelve más fácil de leer si se identifica hacia dónde queda el norte, que es el sector con mayor asoleamiento.
  • Resulta práctico tener una toma de agua cerca: durante la primavera y el verano aumentan la evaporación y la transpiración de las plantas, por lo que facilitar el riego es parte de la planificación y no un detalle menor.
  • Con esas necesidades resueltas, se pueden distribuir alturas, formas y colores para que el conjunto funcione como un jardín y no como un improvisado gallinero de macetas.

Esa lógica permite decisiones que mezclan lo útil y lo estético. Un laurel comestible, por ejemplo, puede armarse como cerco para ocultar una vista que no se desea destacar, como el tendedero. Sobre un alambrado o una reja, el taco de reina aporta flores amarillas, anaranjadas o rojizas, y la elección final depende tanto de las condiciones de cultivo como del lugar que ocupará la planta cuando crezca, porque no es lo mismo un ejemplar bajo que uno que en dos temporadas tape la ventana de la cocina.

Frutas protegidas y cuidados para lo que se come

También conviene anticipar qué cultivos van a necesitar protección. Las frutillas pueden requerir una red contra los pájaros, y ubicar ese sector fuera del primer plano permite integrar la cobertura al diseño en lugar de al paisaje. En el suelo o en macetas, el compost y el humus de lombriz ayudan a mejorar la estructura y aportan nutrientes, algo especialmente útil en suelos cansados o en balcones donde la tierra se agota rápido. El mantenimiento, además, debe contemplar que habrá alimentos entre la vegetación: los productos fitosanitarios utilizados en todo el sector deben estar aprobados para cultivos comestibles, incluso cuando se apliquen sobre las plantas ornamentales cercanas, porque lo que cae sobre una hoja de laurel puede terminar cerca de un tomate. Como resume Jorge mientras poda un romero: "Si va a ir a la mesa, todo lo que le tiramos tiene que estar pensado para eso".

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

Te puede interesar