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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La galletita que nadie reponía: ahora la pone un robot danés que no se queja del horario

En Dinamarca entrenan humanoides para llenar góndolas de madrugada. Yo, que perdí un feriado entero buscando un paquete de arroz, celebro la idea con una mezcla de alivio y paranoia.

Por Florencia SotoTecnología · · hace 5 d
La galletita que nadie reponía: ahora la pone un robot danés que no se queja del horario

El otro día fui al súper a las once de la noche, muerta de hambre, y encontré la góndola de galletitas tan vacía como mi cuenta bancaria. El que tenía que reponerla, claro, se había ido a dormir. Pensé: si hasta un robot sin sueldo puede hacer ese laburo sin chistar, bienvenida sea la mano de obra silenciosa. Ahora resulta que en Dinamarca ya están entrenando a uno.

La cadena minorista más grande de ese país, con más de 2.000 locales repartidos por seis países europeos, viene ensayando desde junio de 2026 con robots humanoides que hacen, de a poco, el trabajo más repetitivo del súper: reponer mercadería. Por ahora cada movimiento lo guía un operador humano, como un profesor de tango corrigiéndole el paso a un alumno con patas de aluminio.

Por qué de noche y no a las cinco de la tarde

Reponer estanterías se come entre el 40 y el 50 por ciento de la jornada de un empleado de supermercado. Es laburo físico, aburrido, miles de veces por turno: agarrar el paquete, mirar dónde va, ubicarlo. Automatizarlo tiene lógica. Pero hay un detalle clave: la ley danesa prohíbe que un robot opere solo mientras haya gente comprando. Entonces, la única franja legal para dejarlo en libertad es de madrugada, cuando el local está cerrado y solo está el gato del encargado.

  • La cadena apunta a operación autónoma total a principios de 2027, exclusivamente en horario nocturno.
  • Hoy cada sesión genera datos que enseñan al sistema a reconocer formas, tamaños y posiciones de productos distintos.
  • La tecnología combina visión artificial, aprendizaje automático y actuadores que imitan el brazo humano.
  • Las máquinas todavía trabajan más lento que una persona y necesitan supervisión constante.
  • Si funciona, planean llevarlo a otros locales de la red en Europa y, más adelante, sumar control de vencimientos y detección de huecos en las góndolas.

Traduzco lo técnico para los que no compramos electrónica: la visión artificial son los ojos del robot, el aprendizaje automático es la paciencia infinita con la que un crío aprende a guardar los platos, y los actuadores son los músculos. Reconocer un tetrabrick de un paquete de galletitas, sin aplastar nada, sigue siendo uno de los problemas más bravos del proyecto. Por ahora el autómata es más lerdo que un repositor con café.

Dinamarca tiene uno de los mercados laborales más ajustados de Europa, con menos gente disponible y costos operativos en alza. En criollo: les cuesta encontrar quien quiera cargar cajones a las tres de la mañana, y el que acepta cobra caro. Ahí la automatización deja de ser un capricho de película y se vuelve una necesidad contable.

Mi consejo si vas a un súper manejado por robots

Andá con la lista hecha en casa. Si el androide está entrenando y la góndola está vacía, no hay nadie a quien rezongarle. Y ojo: a veces la distancia entre vos y la próxima reposición autónoma la mide un sensor, no una persona. Como buen porteño, yo igual voy a quejarme igual.

FS
Florencia SotoTecnología

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