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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Humboldt, el basset hound que se detuvo en medio del bosque y volvió a poner a la Patagonia en el mapa de Darwin

Tiene dos años, vive en Villa La Angostura y trabaja de manera voluntaria con guardaparques y científicos de la región. Junto a Alex Tersoglio y su hija Kenia, identifica rastros de huillín, huemul, puma y otras especies que a los ojos humanos se les escapan.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 33 d
Humboldt, el basset hound que se detuvo en medio del bosque y volvió a poner a la Patagonia en el mapa de Darwin

La mañana llegó tibia a Villa La Angostura, con esa luz de otoño que se cuela entre los coihues y deja el aire con gusto a hojas húmedas. Acá abajo, en la Patagonia, la rutina de Alex Tersoglio empieza mucho antes de que el pueblo termine de desperezarse: hay que cargar el auto, repasar los elementos de trabajo y, sobre todo, mirar a Humboldt a los ojos. Porque Humboldt es un basset hound de dos años, orejas largas y andar cansino, que cada vez que sale al bosque se transforma en una herramienta de precisión. Su nariz detecta moléculas de olor en materia fecal de fauna silvestre que cualquier persona pasaría por alto sin darse cuenta, y cuando da con lo que busca, se sienta, apunta el hocico y sostiene la mirada con Alex hasta que alguien lo registra. Esa señal silenciosa, repetida decenas de veces en distintos parques nacionales, es la razón por la que guardaparques, científicos y técnicos lo esperan en cada salida.

El equipo es chico pero funciona como una pequeña familia. Alex maneja, Kenia, su hija, anota, y Humboldt hace el resto. Trabajan de forma voluntaria, sin cobrar un peso por cada jornada, y lo hacen en distintos puntos de la región: el Parque Nacional Nahuel Huapi, donde colaboran con un proyecto para proteger al huillín; el Parque Nacional Lanín, donde relevan datos sobre carnívoros como el gato huiña, el gato montés y el puma; y el Parque Nacional Los Alerces, donde existe interés en sumarlo a trabajos sobre huemul y huillín. También ayudan a controlar especies invasoras, y en eso el visón, un mamífero pequeño que hace un daño enorme en los ecosistemas del sur, es uno de los blancos más frecuentes.

Una forma de marcar que no necesita ladridos

  • La marcación es pasiva: Humboldt se sienta, apunta la nariz y mira fijo a Alex hasta que le dan la orden de marcar el punto exacto.
  • Si el terreno tiene piedras o espinas y no puede sentarse, permanece parado e inmóvil y repite el gesto con la mirada.
  • Cuando la señal no alcanza, Alex le da la orden show me y él vuelve a acercar el hocico al lugar preciso donde está el rastro.
  • Está siendo entrenado para detectar un parásito que afecta a peces nativos, primero en el agua y, más adelante, dentro del caracol que lo hospeda.

Lo que hace Humboldt no es un truco. Es ciencia aplicada con mayúsculas, del mismo tipo de tareas en las que hace años se desempeñaba Darwin, otro perro de la familia Tersoglio que participó en investigaciones similares en la región hasta que murió. Alex suele contar, con esa calma que tienen los que andan mucho por la montaña, que la idea siempre fue sumarse a los equipos que ya estaban trabajando en el territorio, no llegar a reemplazarlos. Por eso cada salida se coordina con los investigadores, se relevan los datos y se vuelcan en los informes que después terminan en papers y planes de manejo. Para los lectores que están lejos del sur, vale aclararlo: en la Patagonia detectar un huillín o un huemul a simple vista es casi una lotería, son animales esquivos, de hábitos nocturnos, que viven en zonas densas. La nariz de un perro entrenado cambia las reglas del juego.

El nuevo desafío, y por estos días el que más expectativa genera, tiene que ver con el agua. Humboldt está siendo entrenado para identificar la presencia de un parásito que afecta a peces nativos de la región. El objetivo, me cuentan quienes siguen el proyecto, es primero comprobar si puede reconocerlo en el agua, y más adelante ver si llega a detectarlo dentro del propio caracol que lo hospeda. Si lo logra, el trabajo de laboratorio se agiliza y se abarata, porque un perro puede recorrer decenas de muestras en una mañana. En criollo: menos horas frente al microscopio y más datos en el campo.

“Cuando Humboldt se sienta y me mira, ya sé que dio en la tecla. Es su manera de decirnos que la especie está ahí, en ese punto que para nosotros sería invisible.”Alex Tersoglio, cuidador y guía de Humboldt
EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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