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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Hay un barco varado en Cornualles que volvió después de treinta años y dos tipos que necesitan plata para subirse

Por Camila ParedesCultura y espectáculos · · hace 18 d
Hay un barco varado en Cornualles que volvió después de treinta años y dos tipos que necesitan plata para subirse

Lo de Mark Jenkin siempre llama la atención. El director británico volvió a meter la cámara en un puerto pesquero, otra vez en Cornualles, otra vez con esa textura gastada del 16 milímetros que parece sacada de un archivo de los años setenta. Pero esta vez le dio una vuelta de tuerca: un pesquero desaparece durante tres décadas y reaparece como si nada, listo para zarpar de nuevo. Y son dos los que terminan aceptando el convite: George MacKay y Callum Turner.

La película se llama Rose of Nevada, igual que la embarcación. Y ya desde el arranque uno entiende que acá no hay un blockbuster ni nada que se le parezca. Jenkin viene de Bait, su opera prima, y de Enys Men, su segundo trabajo. Sabe lo que hace cuando pone la cámara frente al mar y deja que la rutina del pueblo hable. Acá repite: la falta de plata, el techo roto, la pesca como única salida posible.

Dos voluntarios con problemas muy distintos

Uno de los personajes es un padre joven que necesita arreglar el techo de su casa. No le queda otra que aceptar el trabajo en el barco, por más extraño que resulte. El otro quiere irse, alejarse de su propia historia. Los dos terminan en la cubierta del Rose of Nevada por necesidad, pero lo que les pasa arriba es harina de otro costal.

Ahí aparece el viaje en el tiempo. No es un artilugio de ciencia ficción ni un explicacion largo: Jenkin lo trata como una experiencia que les toca atravesar y los cambia. Cada uno se vincula distinto con lo que vive en la cubierta. Y mientras tanto, el pueblo mira, acomoda los aparejos y se pregunta qué hacer con un barco que volvió de la nada.

La vida costera, el mar y el peso de cada decisión

El director no se olvida de lo que pasa en tierra. La película se detiene en las comunidades del litoral británico: la falta de recursos, el peligro del trabajo en el mar, la pesca como algo de lo que no se puede escapar. Eso es lo que empuja a los protagonistas. Sus decisiones no nacen de un capricho, nacen de tener que pagar las cuentas.

Para contar todo esto, Jenkin filma en 16 milímetros y arma un montaje que se permite saltar en el tiempo. La alteración del orden temporal está en la aventura y también en la forma de narrarla. El resultado es un cine con textura, con paciencia, que pide del espectador algo distinto a lo que ofrece la cartelera habitual.

  • Elenco principal: George MacKay y Callum Turner, junto con intérpretes de las películas anteriores de Jenkin.
  • Rodaje en 16 milímetros con textura gastada y montaje que no sigue una línea temporal.
  • Ambientación en Cornualles, con la pesca como eje de la vida del pueblo.
  • Un pesquero llamado Rose of Nevada que reaparece tras treinta años.
  • Tercer largo del realizador británico Mark Jenkin, después de Bait y Enys Men.

Qué le interesa explorar a Jenkin en un viaje en el tiempo

El director lo deja claro cuando le preguntan: el tiempo le sirve para mirar cómo cambian dos personas a partir de lo mismo. No es un juego de paradojas ni de máquinas. Es, en sus propias palabras, una forma de preguntarse qué le hace a un hombre subirse a un barco que vuelve del pasado sin explicación. La respuesta, claro, está en la película.

CP
Camila ParedesCultura y espectáculos

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