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Gỏi cuốn: la versión fresca del rollito vietnamita que se come sin freír y se moja en salsa de maní

El periodista Sebastián Vukovic recorre el origen, la técnica de armado y los secretos de la oblea de arroz de un plato típico del calor en Vietnam, que llega a la mesa sin pasar por el aceite.

Por Sebastián VukovicTurismo · 27 de agosto de 2026 · hace 22 h

Sebastián Vukovic, desde la sección Turismo, presenta una preparación que en Vietnam se asocia de manera directa con los meses de altas temperaturas: los gỏi cuốn, conocidos en el mundo hispanohablante como rollitos vietnamitas frescos. A diferencia de la versión frita que circula de manera habitual en Occidente, esta receta no atraviesa ninguna fritura ni requiere horno, y se sirve a temperatura ambiente o levemente fría, lista para mojar en una salsa de maní que aporta el contrapunto de sabor más intenso del plato.

Origen y nombre de una preparación tradicional

El nombre completo en vietnamita es gỏi cuốn, cuya traducción literal al castellano puede leerse como rollos de ensalada. Se trata de un plato tradicional del país, pensado como opción fresca y liviana para la estación cálida, con pocos pasos de cocción y un predominio de ingredientes crudos. En la práctica, esa lógica lo vuelve apto para quienes buscan comer algo elaborado sin encender el horno ni pasar tiempo prolongado frente a la hornalla en días de calor.

La oblea de arroz y el truco del armado

La base del rollito es una oblea de papel de arroz, el mismo tipo de envoltorio que se emplea para los rollitos fritos conocidos como nem en la cocina vietnamita. En el caso de los gỏi cuốn, la oblea no va al aceite: se hidrata apenas unos segundos en agua caliente hasta volverse flexible, y en ese momento se procede al rellenado. El interior combina langostinos con verduras crudas, y una vez enrollado el conjunto se sirve sin pasar por ninguna fuente de calor adicional.

El punto técnico más sensible del proceso es el manejo de la oblea. Humedecerla en exceso la vuelve frágil y se rompe al momento de enrollar el relleno; por el contrario, una hidratación insuficiente la deja rígida y no permite cerrarla de manera prolija. El truco consiste en retirarla del agua antes de que esté completamente blanda y dejarla terminar de ablandarse sola sobre la mesada mientras se disponen los ingredientes, lo que evita los dos extremos y permite un enrollado limpio.

La salsa de maní como acompañamiento clásico

  • Complementa los sabores neutros de la oblea y de las verduras crudas.
  • Aporta la nota más intensa del plato, equilibrando la liviandad del rollito.
  • En Vietnam se sirve en un recipiente aparte, para mojar cada pieza al momento de comerla, y no se incorpora al rollito durante el armado.

Presentación, anticipación y consumo

El resultado final es un plato visualmente cuidado, en el que el relleno queda a la vista a través de la oblea traslúcida, con una preparación mínima en comparación con otras opciones de la cocina asiática. Además, admite ser armado con anticipación y conservado en frío hasta el momento de servir, una característica que lo vuelve práctico tanto para una comida cotidiana como para una mesa compartida con invitados.

Sebastián Vukovic deja abierta la pregunta interactiva dirigida a los lectores: ¿probaron alguna vez los gỏi cuốn o prefieren los rollitos fritos de siempre? Una invitación a sumarse al debate que, desde la sección Turismo, pretende acercar costumbres gastronómicas de otros continentes al público argentino.

SV

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