Fontana se quedó con las ganas en San Juan, pero acaricia la pelea grande del TC
El arrecifeño vio truncada su remontada en las últimas vueltas por un Pace Car que lo perjudicó. A sus 51 años, achicó la diferencia con Canapino de más de un segundo a seis décimas y se ilusiona con dar el salto que le falta.
Norberto Fontana se subió al Chevrolet Camaro en San Juan con una sonrisa que duró hasta la última curva. Había arrancado lejos, vino cortando tiempo vuelta tras vuelta al líder y, cuando ya olía la posibilidad de ganar el Desafío de las Estrellas, el auto de seguridad entró en escena y le cortó la ilusión a falta de seis giros. Faltaron seis vueltas para la gloria, seis que se le escurrieron entre los dedos cuando un Pace Car que había esquivado durante toda la carrera lo terminó perjudicando en el momento justo.
“Faltaron seis vueltas para ganarla, veníamos mucho mejor en ritmo, habíamos descontado un segundo y medio. Me quedó el sabor amargo de ese último Pace Car, lo veníamos esquivando y me perjudicó.”Norberto Fontana
Un veterano con el cuerpo entero
A sus 51 años, el campeón 2006 del Turismo Carretera sigue firme en la butaca izquierda del Azar Motorsport. No tiene fecha de vencimiento en la cabeza. Las categorías de auto de turismo, repite, permiten que los pilotos de mayor edad sigan en pista sin que el físico los deje afuera. Y mientras las piernas y los reflejos le respondan, ahí va a estar. Lo dijo él, con esa lógica simple de los que corrieron toda la vida: hasta que me dé el cuerpo, sigo.
- Piloto: Norberto Fontana, 51 años, campeón del TC en 2006.
- Equipo: Azar Motorsport, con Chevrolet Camaro.
- Última carrera: Desafío de las Estrellas en San Juan, remontada interrumpida por Pace Car.
- Diferencia con Canapino: bajó de 1,2-1,3 segundos a seis décimas.
- Categoría: Turismo Carretera, cada vez más pareja y tecnológica.
Una categoría donde una décima decide
Fontana lo describe con una frase que define todo: en una décima hay diez autos. Clasificar es casi tan importante como correr. Salir trigésimo cuarto o salir primero puede depender de apenas ocho décimas, un suspiro que cambia el destino del domingo entero. Los que arrancan atrás tienen que gastar el doble de maniobras y el triple de cubiertas para trepar, y aun así la remontada muchas veces queda a medio camino.
El viento, como siempre, también fue un jugador más en El Villicum. Cambió de dirección durante la final y complicó a más de uno. Pero el problema más grande que vio el arrecifeño es la brecha tecnológica: hay equipos que pueden probar distintas configuraciones aerodinámicas en el taller, ajustar milimétricamente cada alerón y cada splitter, y hay otros que llegan a la pista con lo que tienen. Esa diferencia se nota, y se paga.
La cuenta pendiente con Canapino
Los números, igual, muestran que el Azar Motorsport se mueve en la dirección correcta. La referencia obligada en el TC es Agustín Canapino, y la historia reciente del equipo se mide contra él. Antes, carrera a carrera, Fontana quedaba a un segundo y medio del Titán. Después de probar en La Plata, de correr en Rafaela, de sostenerse en Posadas y de mostrarse en Paraná hasta que un contacto lo dejó afuera, esa brecha se achicó hasta las seis décimas. Evolucionamos, pero falta otro poquito más, reconoció el piloto, con la honestidad que lo caracteriza.
La pregunta que sobrevuela al TC ahora mismo tiene nombre y apellido propio: podrá el Azar Motorsport dar ese último paso para pelearle de igual a igual a las estructuras de punta. Si la curva de progreso sigue como hasta acá, la respuesta puede empezar a escribirse en la próxima fecha.
El Turismo Carretera vuelve el fin de semana que viene y la tabla vuelve a moverse. Fontana ya sabe dónde estaba, sabe dónde está hoy y, sobre todo, sabe que le faltan seis décimas para soñar en serio.
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