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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Fito Páez volvió al piano en la tele de Pergolini y dejó una confesión que nadie esperaba

El rosarino interpretó sus canciones en Otro día perdido, contó que quiere aprender a dirigir una orquesta y recordó con detalle cómo era subirse a un escenario con Charly García. Una charla íntima, con música en vivo y mucha rosca sobre el oficio.

Por Camila ParedesCultura y espectáculos · · hace 23 d
Fito Páez volvió al piano en la tele de Pergolini y dejó una confesión que nadie esperaba

El estudio de Otro día perdido tenía esa pinta de noche de jueves que uno ya conoce: luces bajas, un piano en el centro y un par de sillones que invitaban a quedarse charlando hasta cualquier hora. Cuando Mario Pergolini le dio la bienvenida a Fito Páez, se notó rápido que la visita no iba a ser una más. El rosarino se sentó frente al teclado, se acomodó los anteojos y arrancó con "Al lado del camino", uno de esos temas que en vivo suenan como si te estuvieran contando algo a la oreja.

Una confesión a corazón abierto

Lo más lindo pasó cuando la música aflojó y Pergolini le preguntó qué es lo que le quita el sueño hoy, lejos de las giras y los escenarios multitudinarios. Fito se largó con una frase que descolocó a más de uno: "Me apasiona la máquina orquestal y cómo funciona". Así, casi de pasada, el autor de El amor después del amor contó que entre sus proyectos más firmes está aprender a dirigir una orquesta. No es un capricho de estrella: es la curiosidad de un tipo que lleva décadas componiendo y que ahora quiere entender la ingeniería de poner en pie a ochenta músicos sonando como uno solo.

“Me apasiona la máquina orquestal y cómo funciona.”Fito Páez

Después aclaró que todavía no se anima a sentarse en el podio, pero que el interés viene de hace rato. Es el Fito de siempre: el que no se queda quieto, el que siempre tiene una puerta entreabierta para el siguiente desafío.

El recuerdo de Charly que todavía duele

Pergolini, que sabe dónde apretar, le tiró una pregunta que voló por el aire: por qué tocaba de espaldas al público en aquella gira que compartieron con Charly García a fines de los noventa. Fito se largó a reír primero y después se puso serio. "Hay que preguntarle a Charly", dijo, como dejándole la pelota al Flaco aunque ya no esté para devolverla.

Después explicó su propia lectura de aquella decisión. Para él, Charly era de esos artistas que piensan el show como una obra total: compositor, intérprete y director de lo que pasaba arriba del escenario. Y esa espalda dada al público, con la melena moviéndose de un lado al otro, respondía a una idea visual, casi cinematográfica, del recital. "Me sirvió porque aprendí un montón", resumió Fito, y se le notó en la voz que no era un lugar común: era un alumno hablando de su maestro.

También hubo lugar para una reflexión que dejó preocupado a más de uno. Fito recordó que, unos quince años atrás, había armado un concierto entero con temas de Charly que él consideraba híper conocidos y se topó con gente que no los reconocía. "Eso me preocupa", dijo, pensando en voz alta sobre el lugar que ocupa ese repertorio en la memoria cultural de los argentinos. Una manera de decir, sin dramatizar, que hay canciones que corren el riesgo de quedarse sin quien las cuide.

El cierre, a pedido del público

Como en las buenas visitas, la noche terminó volviendo al piano. Fito se prendió con los temas que le pidieron Pergolini y los panelistas Evelyn Botto y Agustín "Soy Rada" Aristarán, que no pararon de tirar pedidos entre risas. El clima fue el de una reunión de amigos con un músico que se banca todo: piano, charla, confesiones y hasta el recuerdo de un Charly que todavía mueve la melena en la cabeza de sus colegas.

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Camila ParedesCultura y espectáculos

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