El Principito vuelve al cine: preparan una nueva película con actores y mucha magia digital
La novela de Saint-Exupéry tendrá otra vez su película. El director de The Imitation Game y el guionista ganador del Óscar por Slumdog Millionaire encabezan un proyecto que mezclará acción real y efectos visuales, con estreno todavía sin fecha.
Tengo que confesarlo: cada vez que aparece una noticia sobre El Principito se me dibuja una sonrisa. Es de esos libros que uno cree tener archivado en el cajón de la infancia y, de golpe, vuelve a aparecer en la mesa de luz de alguien. Ahora me entero de que la historia de Antoine de Saint-Exupéry va a tener una nueva película, y la verdad es que la propuesta me genera esa expectativa mezcla de ternura y curiosidad que pocos proyectos despiertan. Imaginen la escena: un set enorme donde conviven actores de carne y hueso con un Principito que, según cuentan, será generado por computadora, como un personaje que parece estar entre dos mundos, igual que en el libro.
El proyecto acaba de entrar en preproducción y todavía no tiene fecha de estreno, pero ya tiene nombres pesados detrás. La dirección quedó en manos de Morten Tyldum, responsable de títulos como The Imitation Game y Passengers, mientras que el guion lo escribirá Simon Beaufoy, el británico que se llevó el Óscar por Slumdog Millionaire. La idea, según contaron los propios involucrados en un comunicado, es tomar como base dos materiales muy queridados: la novela corta original de Saint-Exupéry y la adaptación al cómic que hizo el francés Joann Sfar.
Quién hace qué, y por qué importa
- Morten Tyldum (director): noruego, conocido por The Imitation Game y Passengers. Encargado de llevar la historia al cine con un pie en el cine mainstream y otro en el drama intimista.
- Simon Beaufoy (guionista): ganador del Óscar por Slumdog Millionaire. A cargo del libreto, con la misión de traducir a imagen un texto que muchos llevamos tatuado en la memoria.
- Joann Sfar (concepto): autor del cómic El Principito y asesor creativo del film. Será puente entre el universo gráfico y el cinematográfico.
- Le Petit Prince Groupe (legado): la entidad que administra la obra de Saint-Exupéry y que acompaña el desarrollo del guion, nada menos.
La gran apuesta, al menos sobre el papel, es el cruce entre acción real y efectos visuales. La acción real, aclaran los productores, va a ser predominante; lo digital aparecerá, sobre todo, para darle forma al protagonista. En criollo: vamos a ver un mundo tangible, con escenarios y actores, y un Principito que llega como un visitante que no termina de pertenecer a nuestra realidad. La técnica ya se usó en otras historias y la verdad es que, bien hecha, puede funcionar muy bien con un personaje que, por decirlo de algún modo, es de otro planeta.
“Estoy profundamente agradecido con la familia Saint-Exupéry por confiar en mí una vez más, después del trabajo en el cómic. Y por supuesto, le doy la bienvenida a Simon Beaufoy y a Morten Tyldum, dos artistas que me inspiran mucho. No puedo esperar para verlos llevar ese universo a la pantalla.”Joann Sfar
En el mismo comunicado, Beaufoy se hizo un rato y habló de por qué le interesa el libro: dijo que sigue conectando con lectores de todas las edades, y que esa permanencia hay que entenderla desde la infancia, cuando uno descubre las verdades que representa el Principito. Tyldum, por su parte, tiró a la cancha los ejes que le interesan del relato: el amor, las pérdidas, el duelo, la esperanza, los deseos personales y, claro, la aventura. Lo dijo casi como recitando una lista de cosas que a los cuarenta y pico uno empieza a mirar con otros ojos.
La nueva producción se va a sumar a una lista que ya tiene sus antecedentes ilustres: la película con actores que dirigió Stanley Donen en 1974, la memorable animación de Mark Osborne que se estrenó en 2015, y distintas series y cortos que se animaron con el personaje. Esta vez la apuesta es combinar técnicas, algo que los estudios vienen explorando con resultados desparejos: cuando funciona, funciona de verdad; cuando no, se nota el truco. Habrá que ver en qué queda.
Mientras esperamos novedades sobre el reparto y la fecha de estreno, los que quieran hacer el viaje a la biblioteca o a la librería tienen material de sobra. El cómic de Sfar se consigue fácil y es una excusa perfecta para volver a la novela, que no pasa de moda y, como dice Beaufoy, sigue hablando en distintos idiomas a los que alguna vez tuvimos diez años. Y a los que, como yo, los llevamos bastante lejos pero todavía se acuerdan de dibujar corderos adentro de una caja.
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