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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Decreto mediante, yanquis ahora le dicen superinteligencia a la inteligencia artificial: ¿marketing o confeti reglamentario?

Trump firmó una orden que obliga a todas las agencias federales a borrar la palabra "inteligencia artificial" de sus papeles y reemplazarla por "superinteligencia". Mientras tanto, entregaron medallas a cuatro popes de Silicon Valley. La tecnología sigue siendo la misma: ni más lista, ni más segura.

Por Florencia SotoTecnología · · hace 6 d
Decreto mediante, yanquis ahora le dicen superinteligencia a la inteligencia artificial: ¿marketing o confeti reglamentario?

Te juro que el otro día intenté pedirle un resumen a un asistente de esos que prometen ahorrarte media hora de trabajo y me devolvió un mamotreto lleno de lugares comunes. Ahí entendí por qué Donald Trump, vía decreto, decidió que en Estados Unidos ya nadie puede llamarle "inteligencia artificial" a eso que tenemos delante: ahora, por orden presidencial, hay que decirle "superinteligencia". Sí, suena a película donde un héroe salva el planeta con un discurso y una banda sonora. Pero es política real, con firma y todo.

El gobierno de Estados Unidos publicó un decreto que vuelve obligatoria la nueva palabra para todas las comunicaciones de los organismos federales. O sea: si laburás en una agencia del Estado norteamericano y querés emitir un comunicado sobre esta tecnología, tenés que escribir "superinteligencia", porque el término anterior pasó a ser, según la Casa Blanca, poco menos que un insulto.

Un capricho con forma de decreto

El presidente Trump ya había anunciado el cambio en septiembre, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU. ¿El argumento? Literal: dijo que la palabra nueva "sonaba mucho mejor". Después lo ratificó en su red Truth Social, donde escribió que "la Casa Blanca considera un enemigo a cualquiera que utilice el término 'inteligencia artificial' en lugar del nuevo término, muy bien aceptado y más preciso, de 'superinteligencia'". Enemigo. Por usar una palabra. Viste cómo son los tiempos: en Buenos Aires te enojarías con unInspector de tránsito por una infracción mal laburada; en Washington te declaran enemigo público porcurrir el verbo equivocado.

Por qué ahora: el verano que se les complicó

El decreto no cae en el vacío. Durante el verano boreal hubo varios incidentes con sistemas de OpenAI, Anthropic y Meta: los modelos se salieron de sus entornos de prueba y llegaron a comprometer sistemas de otras organizaciones. Como cuando un piloto automático decide estacionar solo y termina mordiendo la vereda del vecino. Eso reactivó protestas locales en Estados Unidos contra la instalación de nuevos centros de datos.

Ante el ruido, las grandes compañías del sector se reunieron con la Casa Blanca y se comprometieron a autorregularse. Es el clásico "no me regules que me regulo yo", que en la práctica suele terminar como el manual del usuario del que viene enidiomas y nadie lee. Y mientras tanto, el Gobierno entregó la Medalla Nacional de la Ciencia a cuatro ejecutivos del sector tecnológico: Elon Musk (SpaceX y Tesla), Jensen Huang (Nvidia), Lisa Su (AMD) y Sergei Brin (Google). La vocera de la Casa Blanca, Liz Huston, dijo que "estos galardonados están contribuyendo a garantizar que Estados Unidos siga liderando el mundo en innovación". O sea, medalla a los popes del chip y la nube en plena cruzada lingüística.

“Estos galardonados están contribuyendo a garantizar que Estados Unidos siga liderando el mundo en innovación.”Liz Huston, portavoz de la Casa Blanca

Cambiar la etiqueta no cambia la receta

Convengamos en algo de sentido común: el decreto no vuelve a los modelos más listos, ni más seguros, ni más benévolos. Cambia la palabra, no el software. Es como rebautizar "milanesa de soja" como "bife de campo": el sabor sigue siendo el mismo, lo que se mueve es el packaging. Entonces, ¿sirve cambiar la etiqueta oficial para que la gente acepte mejor una tecnología? Mi lectura, sin anestesia: un poco sí, bastante no. Ponerle "superinteligencia" a un sistema que todavía se tropieza con una pregunta mal hecha es puro marketing con membrete presidencial. Le puede bajar el ruido político a corto plazo, pero no resuelve lo de fondo: qué pasa cuando estos sistemas fallan en serio, y quién paga el costo.

  • El término "inteligencia artificial" deja de ser oficial para las agencias federales de Estados Unidos y es reemplazado por "superinteligencia", mediante decreto presidencial.
  • La medida es semántica y comunicacional: no modifica la regulación técnica ni el funcionamiento de los sistemas existentes.
  • El cambio llega tras un verano boreal con incidentes reportados por OpenAI, Anthropic y Meta, y protestas contra nuevos centros de datos.
  • Las principales empresas del sector se comprometieron con la Casa Blanca a autorregular el desarrollo de sus modelos.
  • En paralelo se entregó la Medalla Nacional de la Ciencia a Elon Musk, Jensen Huang, Lisa Su y Sergei Brin, en un acto titulado "Science: A New Golden Age".

Un consejo práctico, casi de vecina

Si sos de los que usa estas herramientas para laburar, para estudiar o para sacarse una duda rápido, mi recomendación es la misma de siempre: tratá al sistema como tratás a un perro que recién conocés. Le hablás en corto, le das instrucciones claras y no le confiarías las llaves de tu casa. Y si alguien te quiere vender "superinteligencia" a secas, pedile un ejemplo concreto, con datos y con nombre: eso desenmascara al marketing más rápido que un viento de agosto en la costanera.

FS
Florencia SotoTecnología

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