David Heyman, el hombre detrás de la saga, ahora sueña con una Hogwarts más lenta y más profunda
El productor que dio vida a las ocho películas originales habló desde el rodaje de la nueva serie de HBO y explicó por qué el salto a la televisión le abre un hueco que el cine nunca le permitió explorar del todo.
Doy fe: pocas veces un productor se sienta frente a un micrófono y confiesa, sin vueltas, que la versión cinematográfica de su propio éxito le quedó corta. Eso fue exactamente lo que hizo David Heyman, la cabeza creativa detrás de las ocho películas de Harry Potter que se estrenaron entre 2001 y 2011, en su paso por el podcast Harry Potter: From Film to Series. Lo escuché mientras acomodaba la mesa para escribir y, créanme, sus palabras cambiaron un poco la manera en que esperaba la serie que HBO pondrá en pantalla desde el 25 de diciembre.
Más minutos, más aire para los personajes
La idea que Heyman repitió varias veces es casi una obviedad, pero cobra peso cuando la dice alguien que estuvo en cada reunión de producción durante una década: el formato de la televisión le permite a la historia respirar. En sus propias palabras, dicho en un inglés sencillo que traduzco tal cual lo soltó: Estoy muy orgulloso de las películas, pero creo que tener más tiempo te permite profundizar en los personajes y sentir con mayor intensidad lo que ellos sienten. Y podés convivir con esa sensación, algo que no ocurría con las películas, que, al condensarse en un margen de tiempo más corto, siempre tenían dificultades con la narrativa.
“Estoy muy orgulloso de las películas, pero tener más tiempo te permite profundizar en los personajes y sentir con mayor intensidad lo que ellos sienten. Y podés convivir con esa sensación, algo que no ocurría con las películas.”David Heyman, productor
Esa autocrítica no es nueva en él, pero esta vez llegó con ejemplos concretos. Puso tres casos que, a su entender, las películas apenas rozaron: el agobio que siente Harry al cruzar por primera vez las puertas de Hogwarts, la lucha de Hermione por encajar en un mundo que la admira y la margina al mismo tiempo, y el complejo de inferioridad de Ron frente a una familia numerosa que nunca termina de verlo. Son tres nudos emocionales que la saga cinematográfica resolvió en parlamentos breves y miradas fugaces; la serie, según Heyman, tendrá espacio para estirarlos.
- Harry frente a lo desconocido: la sensación de agobio y soledad al llegar a Hogwarts.
- Hermione y la presión de ser la más inteligente del aula.
- Ron y el peso de sentirse la sombra dentro de su propia familia.
La nueva camada ya calienta motores
Mientras tanto, la segunda temporada ya está en pleno rodaje. La producción confirmó varias caras nuevas: Billy Barratt será Tom Riddle, Lenny Rush le pondrá el cuerpo a Dobby y Bonnie Hill se meterá en la piel de Ginny Weasley. Hay, además, un regreso que los fans van a celebrar: Warwick Davis, que interpretó al profesor Flitwick y al duende Griphook en las películas, vuelve a la franquicia. No trascendió el rol que tendrá esta vez.
La serie promete, como mínimo, algo que las películas no pudieron dar: tiempo. Y para los que crecimos leyendo a Harry bajo la frazada, la idea de que alguien por fin pueda traducir esa espera página por página ya es, en sí misma, una buena noticia. Habrá que ver si el 25 de diciembre, cuando el primer episodio se suba a la plataforma, la promesa se cumple en la pantalla.
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