Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Cuando el corazón avisa sin avisar: las señales que muchas mujeres aprenden a ignorar

Una especialista britannique advierte que el infarto femenino suele disfrazarse de indigestión, de cansancio o de un dolor en el brazo. La clave está en prestarle atención al momento en que aparecen los síntomas y no descartarlos por falta de tiempo o de costumbre.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 25 d
Cuando el corazón avisa sin avisar: las señales que muchas mujeres aprenden a ignorar

Arrancó la mañana con esa neblina baja que se queda pegada a las veredas de Buenos Aires hasta bien entrada la siembra del mediodía, y en la redacción todavía encendíamos las computadoras cuando llegó el aviso: una cardióloga con años de experiencia en el Hospital London Bridge, Shrilla Banerjee, estaba dando una entrevista en la que repasaba algo que acá abajo, en la provincia y en cada esquina del país, vemos más seguido de lo que quisiéramos. Las mujeres llegan tarde a la guardia, suelen llegar cansadas, llegan explicando sus síntomas como si pidieran permiso. Y a veces, cuando finalmente se atienden, el cuadro ya pasó varios capítulos.

La especialista salió al cruce de una idea instalada: que el infartosiempre se anuncia con un dolor fuerte en el pecho. Para nada, dijo. En las mujeres, el corazón suele pedir ayuda de formas más sigilosas, como un dolor que se corre hacia la mandíbula, una molestia en el cuello, una punzada en la espalda o una sensación rara en uno o en los dos brazos. También puede disfrazarse de acidez, de indigestión fuera de horario o de un cansancio que no se justifica con lo que se hizo en el día.

La regla de oro: prestar atención al esfuerzo

Banerjee propuso un criterio simple y muy útil para cualquier vecina de Lanús, de Morón o de Flores que esté leyendo esto: si el síntoma aparece una y otra vez al hacer un esfuerzo, como subir una escalera, cargar las bolsas del súper o tender la cama, y no hay una razón clara que lo explique, vale la pena consultar. Esa repetición es la pista más importante, más que la intensidad del dolor en sí. Y si en algún momento ese cansancio o esa falta de aire aparecen acompañados de sudor frío, náuseas, mareos o una sensación de pánico, ahí no queda otra que ir directo a una guardia.

“Después de la menopausia el riesgo cardiovascular aumenta, porque bajan los estrógenos y eso cambia la presión, el colesterol y la grasa que se acumula en la panza.”Shrilla Banerjee, cardióloga consultora del Hospital London Bridge
EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

Te puede interesar