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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Chequeos que salvan aunque el cuerpo no avise: por qué los médicos insisten con los controles anuales a partir de los 40

Aunque uno se sienta bien y no tenga molestias, hay enfermedades que se cocinan en silencio durante años. Especialistas consultados remarcan que la presión, los análisis de sangre y el calendario de vacunas funcionan como una red de seguridad que conviene revisar de manera periódica, sobre todo después de los 40, durante el embarazo o cuando hay antecedentes familiares pesados.

Por Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana · · hace 1 h
Chequeos que salvan aunque el cuerpo no avise: por qué los médicos insisten con los controles anuales a partir de los 40

La mañana se levantó tibia y luminosa acá abajo, con esa luz de octubre que se cuela por los ventanales y parece pedirle a uno que se mueva, que se ocupe de las cosas postergadas. A veces, en esa lista de pendientes que arrastramos de un año a otro, hay un ítem que repetimos para adentro con culpa: el control médico. Y uno lo va empujando porque se siente bien, porque no le duele nada, porque el cuerpo no le manda señales de alerta. Pero ahí, justamente, está el punto ciego del que hablan los profesionales: muchas enfermedades serias no avisan. La hipertensión, ciertos desbalances en la sangre, el colesterol elevado, incluso algunos tumores incipientes pueden pasar inadvertidos durante años mientras hacen su trabajo silencioso. Sentirse bien no es, ni por asomo, un certificado de salud.

Qué mira un control de rutina y por qué no es un trámite

En una visita preventiva, el equipo de atención primaria puede registrar peso, talla, presión arterial, frecuencia cardíaca y función respiratoria, además de evaluar ojos, oídos, piel y mucosas. Con esa información, el profesional decide qué estudios corresponden según la edad, el sexo y el historial clínico de cada paciente. Los análisis de laboratorio aportan datos sobre el funcionamiento renal y hepático, los niveles asociados con diabetes y riesgo cardiovascular, la presencia de anemia o procesos inflamatorios. Y acá viene algo clave: la indicación de cada análisis no es la misma para todas las personas, depende de la consulta clínica individual. Por eso, más que un trámite, el chequeo es una conversación en la que el médico escucha, revisa y, sobre todo, pregunta por los antecedentes familiares, que pesan mucho a la hora de decidir con qué frecuencia volver.

“Los cuidados preventivos contemplan el historial médico, los antecedentes familiares y el estado presente de salud para definir un plan individual.”Michelle Spencer, enfermera especializada certificada de la Universidad de Utah

Las edades y los estudios que se van sumando con los años

  • Entre los 20 y los 30 años, una persona sana sin antecedentes puede requerir un chequeo cada uno a tres años, lo justo para mantener la historia clínica actualizada.
  • A partir de los 40, las recomendaciones suelen orientarse hacia controles anuales, porque empieza a crecer el riesgo de hipertensión, diabetes tipo 2 y ciertos cánceres que responden mejor si se detectan a tiempo.
  • Entre los 45 y los 75 años, los especialistas recomiendan incorporar la detección de cáncer colorrectal; la colonoscopia cada diez años es una de las alternativas habituales, aunque los antecedentes familiares pueden adelantar ese inicio.
  • Desde los 50 hasta los 59, los chequeos anuales son frecuentes y suelen ampliarse con estudios específicos según el sexo y la historia clínica de cada paciente.

Durante el embarazo, las consultas prenatales regulares permiten detectar complicaciones como preeclampsia, diabetes gestacional, problemas de crecimiento fetal o infecciones que requieren tratamiento oportuno, y por eso el calendario de controles en esa etapa es más que en cualquier otra, con visitas más seguidas y estudios específicos en cada trimestre. Ante enfermedades crónicas ya diagnosticadas, como diabetes, hipertensión o problemas cardíacos, la frecuencia de los controles la marca el médico tratante, que suele pedir controles trimestrales o incluso mensuales para ajustar medicación y controlar evolución.

La palabra de la gente y la del médico, en la misma mesa

Hablé estos días con Rosa Maidana, vecina de Lanús oeste, que tiene 58 años y lleva una década yendo religiosamente a su control anual. Me contó que al principio iba de mala gana, casi obligada por una hija que es enfermera, hasta que un día el médico de cabecera le detectó la presión alta sin que ella hubiera notado nada raro. Desde entonces no faltó a una sola cita. Como me dijo Rosa, con esa frase que uno se queda repitiendo todo el día: si me lo agarraron a tiempo fue porque fui, no porque me doliera algo.

EA
Esteban AlvaradoSociedad y vida cotidiana

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