Aquella vez que doce mil extras marcharon al infierno blanco de Stalingrado en el cine
Repasamos la producción alemana de 1993 que recreó una de las batallas más sangrientas del siglo XX entre temperaturas polares, veteranos amputados y la orden hitleriana de no rendirse jamás.
Le voy a ser honesta: hay películas que uno descubre tarde y se pregunta cómo pasó tantos años sin verla. Stalingrado, la producción alemana que Joseph Vilsmaier estrenó en 1993, me cayó de esa manera. Y lo primero que uno piensa mientras la mira, sobre todo si sabe algo de lo que fue la batalla real, es en el despliegue descomunal que hubo que montar para reconstruir ese infierno en la pantalla.
Doce mil extras y treinta grados bajo cero
El dato que deja boquiabierto es el de los extras. Para las escenas de combate se movilizaron alrededor de doce mil personas, una cifra que explica por qué esta película se ganó un lugar entre las producciones bélicas más ambiciosas del cine europeo. El rodaje duró cinco meses y las secuencias más duras se filmaron en Finlandia, donde el termómetro se desplomó hasta los treinta grados bajo cero. En medio de ese frío, los realizadores sumaron un detalle que estremece: contrataron veteranos de guerra amputados para reforzar el realismo visual de las filas alemanas.
“La Batalla de Stalingrado dejó alrededor de dos millones de muertos y está catalogada entre las más cruentas de toda la Segunda Guerra Mundial. En su diario, Joseph Goebbels recogió que Adolf Hitler consideraba la toma de Stalingrado una necesidad psicológica urgente, dado el valor simbólico de la ciudad para el régimen soviético.”Material de referencia
El presupuesto fue de veinte millones de marcos alemanes, el equivalente a unos catorce millones de dólares de la época, y se apoyó en la novela que Theodor Plievier publicó en 1945, apenas terminada la guerra. La película sigue a un puñado de esos soldados trasladados al frente oriental, jóvenes que en general no tenían la menor idea de lo que los esperaba y a los que se les había ordenado, expresamente, no rendirse bajo ninguna circunstancia.
Una ciudad que hubo que inventar porque ya no existía
Hay un detalle técnico que a mí, particularmente, me parece de los más fascinantes de la producción y que muchas veces se pasa por alto: ninguna escena se filmó en la ciudad real. La destrucción masiva que sufrió Stalingrado durante el conflicto obligó a reconstruirla por completo en la posguerra, de modo que no quedaban edificaciones de la época para ambientar el relato. Los equipos tuvieron que armar desde cero una Stalingrado que el hormigón y las bombas se habían encargado de borrar del mapa.
- Presupuesto: veinte millones de marcos alemanes, cerca de catorce millones de dólares.
- Rodaje: cinco meses, con las escenas más duras filmadas en Finlandia a treinta grados bajo cero.
- Extras: alrededor de doce mil movilizados para las secuencias de combate.
- Refuerzo de realismo: veteranos de guerra amputados en las filas del ejército alemán.
- Recaudación en Alemania: diez millones de dólares, por debajo de las expectativas.
- Recepción en España: muy favorable, con ingresos equivalentes a 1,34 millones de euros.
- Disponibilidad actual: se puede ver en Amazon Prime Video.
