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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Anamá Ferreira se cruzó con leones, jirafas y masáis: crónica de su viaje por Kenia y Tanzania

La modelo y conductora completó un recorrido por la sabana africana que incluyó safaris en el Serengueti y el cráter del Ngorongoro, una visita al centro de jirafas de Nairobi y un encuentro con la comunidad masái en el Masái Mara. Lo contó con su propia voz, a puro asombro.

Por Camila ParedesCultura y espectáculos · · hace 1 d
Anamá Ferreira se cruzó con leones, jirafas y masáis: crónica de su viaje por Kenia y Tanzania

Les confieso algo: cada vez que Anamá Ferreira sube una foto desde algún punto del planeta, yo terminogoogleando pasajes. Esta vez no fue la excepción. La modelo y conductora acaba de volver de un viaje que muchos soñamos y pocos podemos pagar: un recorrido entero por Kenia y Tanzania, con todo lo que eso significa. Me senté a mirar cada una de sus historias y me armé esta crónica como si la estuviera acompañando.

La primera escala: Nairobi, a la altura de las jirafas

El viaje arrancó en Nairobi, capital de Kenia, y la primera parada fue el Giraffe Centre, un centro dedicado a proteger a la jirafa de Rothschild, una subespecie que está en peligro de extinción. Anamá alimentó a los animales con sus propias manos y se sacó fotos a centímetros de ellos. Te dejo sus palabras, porque definen el tono de toda la travesía:

“Hoy viví uno de esos momentos que quedan para siempre en el corazón. Estar tan cerca de ellos, darles de comer y hasta poder sacarme una selfie fue simplemente inolvidable.”Anamá Ferreira

La casa de Karen Blixen y la magia de pisar donde ella pisó

Después de las jirafas, la recorrida la llevó al Museo Karen Blixen, la casa donde vivió la escritora danesa que inmortalizó Kenia en la literatura. Visitar su residencia fue, según sus propias palabras, una experiencia que la dejó pegada al piso: "Caminar por su casa y pensar que acá transcurrió parte de esa historia es bastante mágico", dijo.

El encuentro con los masáis, el corazón del viaje

El momento más fuerte del recorrido fue, sin dudas, la visita a una comunidad masái en pleno Masái Mara. Ahí Anamá se metió de lleno en la cultura local: se probó la shuka, esa tela característica de color rojo que identifica al pueblo, se interiorizó en los adornos de cuentas que marcan estatus e identidad, y hasta participó de la danza adumu, esos saltos verticales que hacen los jóvenes guerreros y que son casi una postal de África oriental.

El cruce a Tanzania y la búsqueda de los Cinco Grandes

La segunda parte del viaje fue puro safari. Cruzó a Tanzania y se internó en dos de los parques más famosos del continente: el Serengueti y el cráter del Ngorongoro. El objetivo estaba claro desde el arranque: ver en su hábitat natural a los Cinco Grandes, ese grupo de cinco animales que los guías de la región consideran lo más codiciado de cualquier expedición.

  • León
  • Leopardo
  • Elefante
  • Rinoceronte
  • Búfalo

Anamá contó que avistar a estos cinco animales en libertad era uno de los grandes motivos del viaje, y lo cumplió. Pero además hubo algo que me parece importante rescatar: entre safaris y selfies con leones, se hizo tiempo para compartir tardes con familias y chicos de comunidades locales, y para fotografiar los atardeceres sobre los lagos de la zona. Lo definió como una experiencia "profundamente enriquecedora", y a mí, mirándola desde acá, me cuesta no coincidir.

CP
Camila ParedesCultura y espectáculos

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