Albi, la ciudad de ladrillo rojo que custodia el mayor acervo de Toulouse-Lautrec en el mundo
En el valle del río Tarn, a pocas horas de los Pirineos y del Mediterráneo, la localidad reúne la catedral de ladrillo más grande del planeta, un castillo del siglo XIII y un museo único dedicado al pintor que nació allí en 1864. Sebastián Vukovic recorre sus principales atractivos para el suplemento de Turismo.
Albi no figura entre los destinos más mencionados del sur de Francia y, sin embargo, concentra una cantidad de patrimonio que pocas ciudades de su tamaño pueden igualar. Con aproximadamente cincuenta mil habitantes, se asienta en el valle del río Tarn, dentro de la región de Occitania, en una posición geográfica que la sitúa a pocas horas tanto de los Pirineos como del litoral mediterráneo. Su casco histórico es compacto y se recorre por completo a pie: predominan las calles de casas de ladrillo rojizo, los claustros, los jardines y los miradores que se asoman al curso de agua que le da nombre al valle. La ciudad fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2010.
La catedral de Sainte-Cécile
El rasgo más inmediato de Albi es su arquitectura en ladrillo. La zona carecía de canteras, de modo que sus constructores medievales desarrollaron una tradición de ladrillo elaborado con la tierra del río. El resultado más visible de ese saber constructivo es la catedral de Sainte-Cécile, considerada la más grande del mundo construida en ese material, con un campanario que alcanza los setenta y ocho metros. En su interior conserva frescos de dieciocho metros cuadrados ejecutados en azul profundo y una decoración que la convierte en la catedral pintada más grande de Europa.
El Palacio de la Berbie y su museo
Junto a la catedral se levanta el Palacio de la Berbie, construido en el siglo XIII y considerado uno de los castillos más antiguos de Francia, anterior incluso al Palacio de los Papas de Aviñón. Clasificado como monumento histórico en 1862, su estado de conservación es sobresaliente. Desde su posición elevada sobre el Tarn funciona como mirador natural. Los jardines exteriores, de trazado a la francesa con canteros de formas arabescas y flores de colores al borde del agua, son de acceso gratuito todos los días hasta las dieciocho horas, horario que se extiende hasta las diecinueve durante la temporada estival. En su interior funciona el Museo Toulouse-Lautrec, único en el mundo dedicado al artista nacido en Albi en 1864.
- Museo Toulouse-Lautrec: la entrada se adquiere de manera independiente del palacio. Los exteriores del edificio y los jardines no tienen costo.
- Catedral de Sainte-Cécile: acceso general con tarifa reducida para estudiantes y gratuito para menores de dieciocho años, según la normativa francesa vigente.
- Palacio de la Berbie y jardines: ingreso libre a los espacios exteriores; el cobro aplica únicamente al recorrido por el museo.
- Jardines: cierre diario a las 18:00, con extensión a las 19:00 en temporada estival.
La colección del museo y otros hitos
El acervo del Museo Toulouse-Lautrec reúne más de doscientas veinte pinturas, quinientos sesenta dibujos y ciento ochenta y cinco litografías que cubren toda la trayectoria del artista: desde las escenas rurales de su juventud hasta los célebres afiches del Moulin Rouge y los retratos de la vida nocturna parisina. Otra pieza destacada del patrimonio local es el Mappa Mundi del siglo VIII, un pergamino considerado el más antiguo que representa al mundo, con veinticinco países registrados, y un hito en la historia de la cartografía. A las afueras del centro histórico, la región produce vinos bajo la Apelación de Origen Controlada Gaillac, con alrededor de cuatrocientas propiedades vinícolas que completan la oferta enoturística del valle.
Para visitar Albi desde Río Gallegos el viajero debe contemplar varias conexiones aéreas con escala en Buenos Aires y luego en París, desde donde se toma un vuelo a Toulouse o un tren regional hasta la estación de Albi, con tiempos totales que superan las veinte horas de viaje. Sebastián Vukovic recomienda consultar la oficina de turismo de la ciudad, dependiente del municipio, para confirmar horarios actualizados del museo y de la catedral antes de planificar la visita, dado que el calendario francés modifica sus tarifas según la temporada.
