Al Di Meola volvió a Buenos Aires y se acordó de avisarnos que volvía a nacer
El guitarrista estadounidense regresó a La Trastienda después del infarto que en 2023 le impidió terminar su gira por la región. Dos horas y diez minutos de jazz, flamenco, tango y alguna perlita pop, con Isaac Romagosa y Sergio Martínez como compañía.
La Trastienda ya estaba llena cuando me acerqué a la puerta. La fila daba vuelta a la esquina y la gente hablaba en voz baja, como si no quisiera desconcentrar a nadie. Adentro, mientras esperábamos que arrancara, una señora me dijo que tenía la entrada desde 2023, cuando el infarto de Al Di Meola en Bucarest le canceló la fecha en Buenos Aires. Esa espera fue la que por fin terminó el martes a la noche.
Al Di Meola salió al escenario flanqueado por el guitarrista español Isaac Romagosa y el percusionista Sergio Martínez, cuyo cajón fue, desde el primer minuto, el ancla rítmica de toda la velada. El formato acústico, con apenas un par de momentos de distorsión, le dio a la noche un carácter íntimo que el público acompañó en silencio durante casi dos horas y diez minutos, casi sin pausas.
Una paleta sonora con acento flamenco
El guitarrista, que cumplió 72 años, eligió para esta gira a músicos con raíces flamencas, y eso se notó en cada acorde. Fandangos, soleás y rítmica afrolatina convivieron con fragmentos de jazz de fusión, evocaciones mediterráneas y tramos de improvisación colectiva que estiraron varios temas bastante más allá de su forma original en disco.
“Gracias a Dios estoy de regreso con ustedes, volví a nacer”Al Di Meola, durante el show
Cinco décadas de carrera en una noche
- Referencias a su época en Return to Forever, el proyecto que compartió con Chick Corea.
- Versiones de The Beatles, entre ellas In My Life.
- Pasajes de Astor Piazzolla, como Café 1930, y un cover de The Sound of Silence, de Simon y Garfunkel.
- Ava's Dance in the Moonlight, dedicada a su hija.
- Temas propios del recorrido de Di Meola como Misterio, Infinite Desire y Eden.
Hacia el final, el guitarrista le pidió al público que se acercara al escenario y el cierre fue con Mediterranean Sundance, una pieza históricamente asociada a Paco de Lucía, que sonó con palmas del público y una cantidad de teléfonos en alto que, por un rato, tapó el reflejo de las luces.
El condimento humano y algunas asperezas
La noche no fue perfecta. En un tramo Di Meola llamó a su ingeniero de sonido al escenario por problemas con el audio, y un par de improvisaciones se estiraron tanto que perdieron un poco de tensión. Son las asperezas lógicas de un show de dos horas y pico, con un artista que hace poco más de dos años tuvo que interrumpir una gira por un infarto y que ahora vuelve a subirse a un escenario con la tranquilidad del que sabe que sigue vivo. Esas imperfecciones no opacan el conjunto: una noche en la que, en la misma sala, convivieron el jazz, el flamenco y la música latinoamericana.
La Trastienda explotó en el aplauso final y Di Meola se fue entre palmas y sonrisas. Para los que se quedaron con ganas, la buena noticia es que todavía queda alguna función en cartel, y las entradas se consiguen por la web oficial de La Trastienda a precios similares a los de la fecha del martes.
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