A treinta mil pies y con el corazón en la boca: así se vive Los amos del aire
La nueva miniserie de Apple TV rescata las misiones del 100º Grupo de Bombardeo, los hombres que pelearon contra el nazismo a una altura donde casi no se puede respirar. Austin Butler y Callum Turner encabezan un elenco que Spielberg acompaña desde la producción.
Llegué a la función con la sensación de que ya lo había visto todo en materia de series bélicas. Me equivoqué de punta a punta. Apenas se apagan las luces y arranca el primer capítulo de Los amos del aire, uno entiende que está adentro de una fortaleza volante, con el ruido de los motores metido en el pecho y el oxígeno justo para no desmayarse. La producción de Apple TV propone nueve episodios que se siguen como una sola corrida de adrenalina.
El material cuenta la historia del 100º Grupo de Bombardeo, apodado el Bloody Hundredth, una unidad de la Fuerza Aérea estadounidense que participó en la Segunda Guerra Mundial. Sus tripulaciones volaban a unos siete kilómetros de altura sobre la Alemania nazi, en aviones donde el frío calaba hasta los huesos y el aire era tan escaso que muchos perdían el conocimiento en pleno vuelo. Para los muchachos de la base, cada misión empezaba como una rutina y terminaba como una lotería.
Dos guionistas con pedigree bélico
La serie lleva la firma de John Shiban y John Orloff. Shiban viene de recorrer los vericuetos criminales de Ozark, mientras que Orloff tiene a Hermanos de sangre en su currículum, otra producción bélica de referencia. Entre los dos tejen una historia que no se queda en el fragor del combate: se detiene en las tripulaciones, en los hombres que se subían a un B-17 sabiendo que las chances de volver eran menos de las deseadas.
- Nueve episodios en Apple TV con Austin Butler y Callum Turner como protagonistas.
- Producción ejecutiva de Steven Spielberg, con Tom Hanks y Gary Goetzman como socios de bandera.
- Basada en el libro Masters of the Air de Donald L. Miller, publicado en 2007.
- El 100º Grupo de Bombardeo perdió a más de ochocientos hombres durante la guerra, entre muertos, heridos y prisioneros.
- Los B-17 volaban a temperaturas de cincuenta grados bajo cero dentro de la cabina, con máscaras de oxígeno como única defensa.
Lo que se siente a esa altura
Lo más impactante de la serie es cómo traduce al lenguaje de la pantalla una sensación muy concreta: pelear a treinta mil pies. El material describe esa altura como un lugar casi extraterrestre, donde el cuerpo humano no está diseñado para funcionar. Los guionistas se toman su tiempo para mostrar el frío en la cabina, el temblor de las manos, la dificultad para pensar con claridad. A eso se suma la presencia de los cazas alemanes, la artillería antiaérea y la cuenta regresiva de cada misión, que podía terminar en un campo de prisioneros o en un agujero en el suelo.
Los destinos de los protagonistas tampoco son lineales. Hubo aviadores derribados que terminaron cautivos, otros que perdieron compañeros entre una salida y la siguiente, y algunos que volvieron a casa con heridas invisibles. El relato se hace cargo de esas consecuencias y las pone en primer plano, porque para estos hombres la guerra no terminaba cuando el avión tocaba tierra.
“El grupo volaba a temperaturas de cincuenta grados bajo cero dentro de la cabina, con máscaras de oxígeno como única defensa contra el vacío que rodeaba la formación.”Reseña oficial de Apple TV
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